Mujeres con TEA: ¿Enmascarar los síntomas?

Durante mucho tiempo, el Trastorno del Espectro Autista (TEA) ha sido diagnosticado principalmente en niños, lo que ha generado una infradiagnosticación en niñas y mujeres. En los últimos años, la investigación ha puesto de relieve que las mujeres con TEA pueden presentar características diferentes o desarrollar estrategias de compensación que dificultan su identificación.

Una de estas estrategias es el enmascaramiento o camuflaje social, que consiste en imitar conductas sociales, ocultar dificultades y esforzarse por encajar en las expectativas sociales. Muchas niñas y mujeres con TEA aprenden a observar y copiar comportamientos de sus iguales, lo que puede llevar a que sus dificultades pasen desapercibidas durante años.

Este enmascaramiento puede tener un coste emocional elevado. Mantener una “máscara” constante puede generar ansiedad, agotamiento, baja autoestima y dificultades en la identidad personal. Además, al no ser detectadas, muchas mujeres no reciben los apoyos necesarios en la infancia, lo que puede afectar a su bienestar en la adolescencia y la adultez.

Las mujeres con TEA pueden presentar intereses intensos, sensibilidad sensorial, dificultades en la interacción social o en la comunicación pragmática, pero a menudo se les atribuyen estas características a timidez, ansiedad o rasgos de personalidad. Esto retrasa el diagnóstico y la intervención.

Reconocer la diversidad en la expresión del TEA en mujeres es fundamental para ofrecer apoyos adecuados y promover una comprensión más inclusiva del espectro. En Interactúa consideramos esencial visibilizar estas realidades, acompañar a niñas y mujeres con TEA y ofrecer espacios de comprensión, apoyo y desarrollo personal.

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